El paseo de Washington Irving empieza en uno de los lugares que le recuerda a su estancia previa en Madrid, en los años 1820. La Fuentecilla, la Puerta de Toledo y la Glorieta de Pirámides serían para él muestras del rechazo del Rey a admitir la decadencia de un país exhausto tras 34 años de guerras intermitentes, y de la pérdida de la mayor parte del territorio imperial tras las guerras Latinoamericanas de Independencia.
Nada comparable al desencanto de Irving frente al Palacio del Pardo: este imponente edificio de 400 años de antigüedad (hoy 500), el preferido de Fernando VII, ahora se consumía abandonado por su hija Isabel. Simbólicamente, el absolutismo había quedado encerrado en él, y las reformas del edificio por Fernando VII parecían ahora la última nota de una elegía musical del Antiguo Régimen.
De vuelta a Madrid, Irving retomaría su nostálgico viaje en la ribera del Manzanares.
Una serie de hitos (el Puente del Rey, los jardines del Campo del Moro, el Senado, el Teatro Real, San Ginés, el Palacio de Gaviria, la Plaza Mayor, la Puerta del Sol, el pasaje Matheu) le traerían recuerdos de hace 35 años: las guerras napoleónicas, un breve régimen constitucional, el retorno al absolutismo, los conflictos fratricidas de los 1820, la pérdida de las colonias, las Guerras Carlistas, la Desamortización (expropiación de los bienes de la Iglesia por los liberales), la construcción de un régimen liberal, la decadencia de la vieja aristocracia, el surgimiento de una nueva aristocracia financiera, la política tutelada por el ejército, los golpes de estado recurrentes, la tímida aparición de la Revolución Industrial en España... todos ellos acontecimientos cruciales que conformarían la España del siglo XX.
Su camino le conduciría a una nueva atracción en la ciudad: Casa Lhardy, un restaurante francés abierto en 1839. ¡Una auténticamente sabrosa novedad!
Tras la comida se acercaría al Congreso de los Diputados, donde se encontraría con distintos diputados y ministros del Gobierno. El edificio resume los cambios políticos de la década anterior: el salto del absolutismo al sistema parlamentario liberal.
Avido de cultura, llamaría a la puerta del retratista Madrazo y compraría alguna entrada para el Liceo Artístico y Musical de paso al Retiro. Un paseo por el Retiro apaciguaría su espíritu, crecientemente decepcionado por la política, y con sombrías expectativas de su estancia en España. El Retiro era (como lo es hoy) un lugar donde historia y naturaleza han ido de la mano. Era un bonito parque (antiguo dominio real) y un espacio para la vida social.
La tarde sería más social: dejaría sus credenciales en el Palacio del Marqués de Salamanca y el Ministerio de la Guerra, y correría al Palacio del Marqués de Matallana donde esperaría encontrarse con personalidades (del mundo musical, literario, artístico, político y económico) del romanticismo.
El hilo conductor de este tour (que tendría lugar de 10h a 19h) nos dará la oportunidad de revivir la España de la primera mitad del XIX, así como el centro histórico de Madrid, y dos de sus citas ineludibles: el Palacio del Pardo y el Retiro.
El precio de este tour es 900€ para un grupo de hasta 6 participantes, incluyendo el alquiler de un minibús hasta el Pardo.
Las entradas (estimadas en 20€), otros transportes y consumiciones no están incluidos.


